Son de esas veces que juro odiarte.
Por que me desnudo el alma, por que te regalo mis letras, mis poemas, mi aliento desahogado y a vos no te importa nada.
Mientras yo creía que tu alma era la única en el mundo que me entendía, en realidad era un alma llena de nada.
Por que tenes el alma tan vacía.
Tan vacía como llena de nada.
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